Hoy es el día, el primero de varios días que duran hasta el 15 de julio, de esos que te levantas en silencio, repasas rápidamente toda la materia de un semestre y, aplicando como piensa Rawls, es decir, tratando de adivinar qué piensan los jueces, vale decir, pensando qué me preguntarán. Aprieto los dientes y hago un repaso mental. Tomo el transporte lo más holgado posible calculando cualquier eventual contratiempo, saludo a unos y a otros les levanto las cejas en señal de "¿cómo vamos?, ya no hay nada que hacer". Entonces, me sentaré; me entregarán esa hoja que asumo serán dos o tres hojas, la miraré, olvidaré todo en dos segundos, estaré en blanco y vendrá la inspiración, contestaré lo mejor posible y me iré, la siguiente y así hasta el 15 de julio. Luego a esperar resultados.
Escribo en este momento porque tengo tiempo para hacerlo, unos quince minutos absolutamente libre para no hacer realmente nada, donde lo que deje de hacer o no para los demás no influye. Descarto los tiempos en el transporte diario ya que el bamboleo de la bici/micro/colectivo/auto no permite hacer este ejercicio y no me interesa hacer notas de audio (o aún no). Entonces ahora que puedo lo hago, aprovecho también este momento para rascarme el cuello y me da risa, como si no lo supiera, que cosquilloso soy.
En el ejercicio anual de pensar lo que falta para mi cumpleaños, actividad por lo demás típica de finales de mayo, pienso de cómo se van presentando y acomodando los elementos que configuran lo que uno es y que claramente quisiera borrar algunos o haber potenciado otros, pero por mucho que me queje eso no puede ser, y que sólo queda seguir adelante. Pero con todo, me gustaría no tener más cumpleaños o aniversarios. No digo no envejecer, que es algo inevitable, sino que simplemente no tener cumpleaños, que haya un salto desde el 10 al 12 en el mes de junio y que ya haya pasado ese día, así siento que sería mejor. Y que cuando me pregunten responda "ya fue...". Debe ser porque siempre he considerado muy raro estarse celebrando y aunque no tenga problema para celebrar a "otros" a mi no me va. Tanto que esa sensación insípida que tengo para navidades o año nuevo se repite. Prefiero muchas veces las fiestas patrias o las festividades japonesas que me son extrañas pero que preparamos en el Centro de Idiomas son más como yo, ajenas para mi y los demás.
no se, es raro, o soy demasiado freak, pero cuando llegue ese día me diré "Feliz no-cumpleaños".