Chapter VIII: Mi padre, el señor Baudelaire
LA DESTRUCCIÓN
El demonio se agita a mi lado sin cesar;
flota a mi alrededor cual aire impalpable;
lo respiro, siento cómo quema mi pulmón
y lo llena de un deseo eterno y culpable.
A veces toma, conocedor de mi amor al arte,
la forma de la más seductora mujer,
y bajo especiales pretextos hipócritas
acostumbra mi gusto a nefandos placeres.
Así me conduce, lejos de la mirada de Dios,
jadeante y destrozado de fatiga, al centro
de las llanuras del hastío, profundas y
desiertas,
y lanza a mis ojos, llenos de confusión,
sucias vestiduras, heridas abiertas,
¡y el aderezo sangriento de la destrucción!
Chapter VII: weones sha-r-shas
Yo soy amigo del desorden, la destrucción y la anarquía [bueno, nunca tanto, también creo en la democracia "para parecer políticamente correcto"], pero hoy cuando llegué a la "U" luego de la toma me pareció estar entrando a Harlem o al Bronx por los rayados al estilo Hip-Hop y todo eso no era en nada menos que en el Pabellón Docente.
Todos se quejan que la infraestructura de la UACh deja bastante que desear pero no por las tienen que seguir rompiendo o rayando porque no las van a reparar sino luego de un buen rato.
Además siento que los movimientos estudiantiles no tienen ningún peso, y lo único que logran beneficioso, por lo menos para mi es no tener clases. Bueno, opinen.